
El uso de tensiones en la improvisación permite ampliar la sonoridad de los acordes utilizando notas como la novena, oncena y trecena dentro de nuestras frases. En guitarra, aprender a reconocerlas es solo el primer paso: el verdadero reto consiste en incorporarlas de forma musical cuando improvisamos sobre una progresión de acordes.
En esta lección nos centraremos precisamente en su aplicación práctica. Partiremos de una progresión sencilla para localizar las tensiones disponibles y después trabajaremos tres ejercicios progresivos que permiten integrarlas en la improvisación mediante notas objetivo, frases y arpegios. El objetivo es que puedas comenzar a escuchar, localizar y utilizar estas notas conscientemente al improvisar.
Tabla de contenidos
Qué son las tensiones en la improvisación
Cuando nos referimos a tensiones, hablamos de las notas que están sobre la estructura básica del acorde, hablamos puntualmente de la novena, la oncena y la trecena.
Entender estas notas nos permite dar una coloración especial a los acordes, salirnos de su sonoridad y darles una sonoridad más amplia.
Para comenzar su estudio, no está de más entender cómo encontrarlas; hagamos un pequeño repaso acerca de esto, pero si quieres tomar la clase completa acerca de cómo encontrar las tensiones de los acordes, puedes hacerlo en este artículo.
Tensiones en acordes mayores y menores
Recordemos que para los acordes menores y mayores, las tensiones deben estar a un tono de las notas del acorde, por ejemplo, si se tiene un acorde de C mayor, sus tensiones son D F# A
C E G
D F# A
Podemos notar que todas las notas se encuentran un tono por arriba de las notas de la estructura básica.
Tensiones en acordes dominantes
En los acordes de tipo dominante, las tensiones salen de las notas de la escala que funciona como contexto, recordemos que el dominante se usa sobre el quinto grado de la escala, por ende, las tensiones son diferentes si se está en tono mayor o en tono menor.
Por ejemplo, dentro de la escala de C mayor, un acorde de G7, su dominante tiene las tensiones A C E, notas de la escala.
Mientras que si se está en escala de Cm, el mismo acorde de G7 tiene como tensiones Ab C Eb, notas de la escala.
G7 en mayor: G B D F
A C E = Notas de la escala de C
G7 en menor: G B D F
Ab C Eb = Notas de la escala de Cm
Cómo aplicar las tensiones en una progresión
Ahora que ya recordamos de dónde salen las tensiones, iniciemos su estudio; con el fin de hacerlo de la manera más práctica posible, se sugiere usar una progresión de acordes. Para este caso se usará: Am Dm G C.
Ejercicio 1: Toca únicamente las tensiones
El primer paso será sobre la progresión tocar solo las novenas de los acordes, en este caso se habla de las notas: B, E, A, D, todas a un tono de las notas del acorde y, en el caso del G, el quinto grado, la nota hace parte de la escala.
Am = B
Dm = E
G = A
C = D
Debemos hacer el mismo ejercicio con las oncenas de cada acorde, para los mayores y menores, esta se encuentra a un tono arriba de la tercera del acorde, para el acorde de G7 se usa C, que hace parte de la escala que sirve como contexto:
Am = D
Dm = G
G = C
C = F#
Por último, hacemos el mismo ejercicio con las trecenas de los acordes, estas se encuentran un tono arriba de la quinta para los mayores y menores, y para el G7 se usará E, que hace parte de la escala contexto.
Am = F#
Dm = B
G = E
C = A
Esto se puede hacer en redondas, una nota para cada compás, lo que buscamos es conocer las tensiones y su ubicación en la guitarra.
Ejercicio 2: Usa las tensiones como notas objetivo
Ahora que ya conocemos las tensiones, el siguiente paso será hacer frases, donde nuestro objetivo sea aterrizar en una de las tensiones. Para esto podemos seleccionar un acorde de la progresión, por ejemplo, el acorde de G, buscaremos con la frase aterrizar sobre la novena, llegar a la nota A cuando suene este acorde en el acompañamiento.
Podemos hacer lo mismo con los otros acordes, por ejemplo, hacer una vuelta usando notas de los acordes y buscar llegar al F# para el acorde de Am, llegar a su trecena.
Lo que no sugiero es hacer solo las tensiones, ya que la progresión puede sonar un poco inestable.
Ejercicio 3: Agrega tensiones a los arpegios
Como tercer ejercicio podemos usar arpegios, pero agregando la tensión deseada, por ejemplo, para el acorde de C podemos hacer sus notas C E G y agregamos el F# al arpegio, con ello conseguiremos que la tensión destaque sobre las otras notas.
Esto podría verse como convertir los acordes a add, donde vamos a tocar la triada del acorde y añadimos el color deseado, ignorando las demás notas que podrían estar en la estructura.
Personalmente, yo me encuentro en un punto donde puedo llegar a cualquier tensión del acorde sin dificultad y fue justamente este tipo de ejercicios lo que me llevó a lograrlo.
Cuando entendemos las posibilidades que nos dan las tensiones dentro de la improvisación, comenzamos a encontrar una amplia gama de recursos sonoros, que nos permitirán ganar una mayor expresividad en nuestros solos. «No existe nada más efectivo que la nota correcta puesta en el lugar y momento adecuado»
Miguel Antonio Martínez Cuellar
Educador musical y autor, fundador de Clasesdeguitarra.com.co. Con más de 30 años de experiencia docente, ha formado a más de 70.000 estudiantes y es autor de 11 libros de guitarra. Su trabajo se centra en programas educativos estructurados, con procesos claros y progresivos orientados a una formación musical de largo plazo.
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Preguntas frecuentes acerca del uso de las tensiones en la improvisación
Puedes utilizarlas como notas objetivo dentro de tus frases, incorporarlas a los arpegios o destacarlas sobre cada acorde de una progresión.
Las tensiones más habituales son la novena, oncena y trecena, aunque su disponibilidad depende del tipo de acorde y del contexto armónico.
Puedes comenzar tocando cada tensión sobre una progresión y después incorporarla como nota objetivo dentro de frases y arpegios.
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